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100 HITOS

LA TRAVESÍA DE LOS PIRINEOS EN CIEN ETAPAS

Crónica escrita por ENRIC CÁCERES y JAUME CANET publicada en la revista MUNTANYA número 930
Hace tres veranos, volviendo de los Alpes con mis hijos y con mi jubilación profesional bien cercana, pensé en hacer un proyecto especial de más larga duración que los habituales cuando hemos practicado excursionismo o alpinismo. Este proyecto tenía que tener como característica fundamental salir de casa caminando y después de un gran recorrido volver. Pensé que subir andando hasta el Pirineo, atravesarlo del Mediterráneo al mar Cantábrico en los dos sentidos, por la vertiente francesa y la española, y bajar de nuevo a casa podía ser una buena experiencia. La propuesta inicial no fue mal recibida en casa, pero me pidieron que no lo hiciera solo sino acompañado. Jaume Canet con quien he compartido salidas durante los últimos 35 años era el candidato ideal. No sólo aceptó la propuesta, sino que puso en él tanto o más entusiasmo que yo en su diseño y desarrollo.

Empleamos más de un año en preparar el proyecto, el recorrido, la logística, los alojamientos, el material, y, finalmente sólo restaba ponerle nombre. Le pusimos 100 hitos. En primer lugar porque nos salían 100 etapas de un día cada una para completar el recorrido y para que el desnivel positivo superaba los 100.000 m y una distancia aproximada de 2.300 km.
La perspectiva del Midi d'Ossau desde el refugio de Ayous es impresionante. Etapa 43 entre Gabas y el lago Gentau (© Jaume Canet)

DESCRIPCIÓN DEL ITINERARIO

La idea, de entrada, era no repetir ninguna etapa. Iniciaríamos la subida desde Barcelona hasta Banyuls sur Mer, por la costa catalana, para poder iniciar el recorrido del Mediterráneo al Atlántico por la vertiente francesa y volver por la vertiente española. Finalmente, al llegar al cabo de Creus desde el Atlántico, bajaríamos hacia Barcelona por el interior, con la idea de no repetir ninguna etapa.

Nos pareció que cada siete u ocho días podíamos descansar 24 horas para hacer más alcanzable este reto, (con 65 y 64 años respectivamente, necesitábamos afrontar el reto con lógica conservadora). Esto supone 100 días caminando y unos 20 de descanso. El trayecto tenía cuatro tramos bien definidos.

PRIMER TRAMO: DE BARCELONA A BANYULS DE LA MARENDA (GR 92 NORD)

Iniciamos el recorrido desde casa de Jaume en el Valle Hebrón hasta mi casa, en Moncada, el día 3 de junio de 2018. En las siguientes etapas seguimos estrictamente el GR 92 norte hasta Tossa de Mar para acabar, diez días después, en Vilajuïga, en el Alt Empordà, desde donde después de dos días de descanso pasamos a Banyuls sur Mer (etapa número 11).

Sorprendentemente, desde las primeras etapas que siguen el corredor prelitoral tuvimos la sensación de soledad en los caminos y de estar en plena naturaleza, alejados de la civilización. Cabe destacar la etapa 9, de Torroella de Montgrí en la Escala, por las vistas desde el emblemático castillo del Montgrí y la bajada de los acantilados hasta el pueblo. La última etapa de Vilajuïga hasta Banyuls fue larga y dura, pero de una gran belleza. En total once etapas, desde Barcelona a Banyuls bien variadas, entretenidas.
La etapa 34 entre Luison y el refugio del Espingo muestra la esplendorosa alta montaña alrededor del lago de Ao
(© Jaume Canet)
Cima del Canigó a la salida del sol, el día del solsticio de verano.
Etapa 17 entre el refugio de Cortalets y Pi de Conflent (© Enric Cáceres)

SEGUNDO TRAMO: DE BANYULS DE LA MARENDA A HENDAIA (GR 10)

Sólo empezar el GR 10 constatamos que las condiciones, el desnivel y la logística serían mucho más duras que el primer tramo. Sólo en la primera etapa ya hicimos más de 2.000 m de desnivel positivo, con unas condiciones meteorológicas adversas por la fuerte tramontana en la cresta, antes de llegar al monte Neulós, que nos obligaba a agacharnos. Si la travesía de la Albera fue dura, cuando entramos en la Ariège, la sensación de soledad, los bosques espesos y los grandes desniveles nos impresionaron. Unos de los objetivos planteados era llegar el 22 de junio al refugio de Cortalets, para estar presentes durante el encendido de la Flama del Canigó. Nos levantamos a las 3 de la madrugada para estar en la cima hacia las 5:30, y poder ver la salida del sol la noche del solsticio de verano. Cuando se hizo claro bajamos por la canal en dirección a Marialles y recorrimos la etapa correspondiente, que ese día se acababa en Pi de Conflent.

Cruzar la Albera, Cerdanya francesa y la Ariège nos costó 12 etapas (11 a 33). A partir de aquí entramos en los Altos Pirineos. El esfuerzo para sobrepasar algunos collados de altura importantes partiendo de pueblos muy bajos, contrastaba con gran cantidad de pistas de esquí que encontrábamos en muchas de las etapas centrales en territorio francés.

La última parte del GR 10 discurre por la Baja Navarra, con desniveles mantenidos y paisajes impresionantes por su verdor. Finalmente, llegamos a Hendaya, en una semana de ola de calor tremenda y temperaturas de hasta 35 grados, que nos exigieron un esfuerzo adicional. En algunas etapas la niebla de las alturas nos pidió mucha concentración para no perder las marcas y poder progresar navegando correctamente.

TERCER TRAMO: DE HENDAIA AL CAP DE CREUS (GR 11)

Después de cuatro días de descanso y recuperación del esfuerzo en compañía de la familia, iniciamos el recorrido de vuelta que nos llevaría desde el cabo Higuer hasta el cabo de Creus. La parte navarra hasta el camping de Zuriza, a pesar de la distancia de algunas etapas fue mucho más asumible que la parte francesa, por la dulzura de los caminos, pero también por la facilidad de los alojamientos con una nutrición más adecuada al esfuerzo. Las primeras etapas son largas de recorrido (30 km) pero la bondad del diseño, las condiciones del terreno y la recuperación nos permitían ir con cierta comodidad y disfrutar del paisaje.

Después de Zuriza entramos de lleno en los Pirineos centrales, que es un área bien conocida para nosotros, de las campañas veraniegas de los 3000 catalogados que hemos hecho los últimos años. La altura media de este tramo es muy considerable, y el ambiente de alta montaña constante. Atravesando los valles de Hecho, Ansó, Tena, Ordesa, llegamos al macizo de Posets para rodearlo por el norte y desembocar sobre Benasque.

Finalmente, después de cruzar toda la Vallhiverna, y la dura bajada por el valle de Salenques, llegamos al valle de Conangles. Estábamos de nuevo en territorio catalán y nos dirigíamos al cabo de Creus en la última parte del recorrido del GR 11. Este zona también es bien conocida por nosotros desde hace muchos años. Siguiendo el valle de Rius y Colomers, acabamos en Espot. En dos etapas desde la Guingueta llegamos a Àreu.

Cruzar Andorra fue magnífico. Tuvimos buen tiempo y los bosques y prados estaban en su máximo esplendor. La etapa de Àreu el refugio de Comapedrosa atravesando la portella de Baiau y la etapa desde Encamp al refugio de Malniu, pasando por el nuevo refugio de Illa, en el valle de Madriu-Perafita, fueron de las más preciosas de todo el recorrido que nos quedaron grabadas en la memoria.

Después continuamos hacia Puigcerdà, Planoles, Núria y Setcases pasando por el punto más alto de toda la travesía, el collado de Noucreus, a 2.800 m, con un frío considerable, niebla y fuerte viento. De Setcases, en dirección este, cruzamos toda la Alta Garrotxa hasta llegar a Maçanet de Cabrenys, para entrar en el Alt Empordà. Es un paisaje salvaje con bosques frondosos, que exigían atención para no perder el buen camino. Desde la Junquera, en tres etapas más (pasando por Espolla y Llançà), llegamos al cabo de Creus el 21 de septiembre a las 12 del mediodía. Habíamos conseguido, pues, cruzar los Pirineos en ambas direcciones (ida y vuelta del Mediterráneo en el mar Cantábrico). Sólo nos quedaba bajar a Barcelona en los próximos días. Ese mismo día reseguimos la costa hasta Cadaqués para terminar allí la etapa numero 91.
Desde el Collado de la Cirera, dejamos el Canigó y la alta montaña pirenaica y empezamos la bajada hacia el Mediterráneo (© David Mengual)
El Ivó de Tebarray, situado a 2.710 m, es una buena muestra de la alta montañaa de los Pirineos centrales (GR 11), entre Sallent de Gállego y el refugio de Bachimaña (etapa 64) (© David Mengual)

DIFERENCIAS ENTRE EL GR 10 Y EL GR 11

El Ivó de Tebarray, situado a 2.710 m, es una buena muestra de la alta montañaa de los Pirineos centrales (GR 11), entre Sallent de Gállego y el refugio de Bachimaña (etapa 64) (© David Mengual)

CUARTO TRAMO: DEL CAP DE CREUS A BARCELONA. EL CAMINO DE SANT JAUME Y EL GR 83

Nos quedaba, pues, desde Cadaqués, iniciar la bajada hacia Barcelona. En la primera etapa llegamos a Vilajuïga recorriendo la abrupta, y en algún tramo complicada, arista de la sierra de Verdera, con el punto culminante en el castillo de San Salvador, desde donde se disfruta de unas vistas increíbles a ambos parte, y dejando por debajo, al norte, San Pere de Rodes.

Desde Vilajuïga, para no repetir el itinerario de subida, seguimos el camino de Santiago, en dirección suroeste, pasando por Figueres, Pontós, Bàscara, Sarrià de Ter y Inglés hasta llegar a Sant Hilari Sacalm. Etapas largas, pero con poco desnivel, que pudimos disfrutar plenamente. Justo antes de llegar a Sant Hilari dejamos el camino de Santiago y seguimos el GR 83 o camino del Norte, que une Mataró con el Canigó. De Sant Hilari en dos etapas llegaremos a Mataró, pasando por Riells / Viabrea. Estas dos etapas fueron duras y largas, especialmente la segunda (de unos 34 km y 1.000 m de desnivel). De Mataró, siguiendo la costa hasta Sant Adrià del Besòs y subiendo por la ladera norte del río, llegamos a Moncada. La última etapa de trámite fue el 1 de octubre hasta la Vall d’Hebron, donde llegamos cansados, pero satisfechos por el reto conseguido.
El refugio des Estagnous es el clásico refugio de todas partes y situado más cerca de las cimas que de los valles (© David Mengual)

LOGÍSTICA Y ALOJAMIENTOS

Preparar el recorrido representó examinar etapas, recorrido, desniveles, viabilidad de los tramos, preparación física, material, alojamiento y muchos otros detalles que no queríamos improvisar. Por eso iniciarlo un año antes. Utilizamos una treintena de mapas, los comarcales de Cataluña para el GR 92, el Camino de Santiago y el GR 83; los franceses (Carte de Randonnées IGN) por todo el GR 10, los de la Editorial Alpina para el GR 11, la mayoría escala 1: 25.000 y algunos escala 1: 40.000. Las guías del Sendero del Mediterráneo (de la Editorial Alpina) para el GR 92, el sitio web del GR 10, la Senda Pirenaica de la Alpina. La guía del Camino de Santiago y la del GR 83 nos fueron muy útiles para la preparación y seguimiento del trayecto.

Llevábamos 4 o 5 mapas y cada quince o veinte días algún amigo o familiar los recogía y nos llevaban los que necesitábamos para las siguientes etapas. Diseñamos las 100 etapas y los correspondientes alojamientos. En pequeños hoteles en el primer tramo, alojamientos de paso y refugios el segundo y tercer tramo, y pequeños hoteles o albergues en el cuarto tramo. Todos los detalles se pueden encontrar en la web del proyecto www.100fites.es

La mayoría los contratamos en línea, y otros por teléfono. Fuimos muy afortunados y no nos falló ninguno. En los Pirineos navarros, en un par de etapas, utilizamos lo que allí llamaban «Voy y vengo». Consiste en que en un punto final de la etapa que no tiene alojamiento te recogen con un vehículo y te acercan al hotel o albergue donde pasas la noche, y al día siguiente a primera hora de la mañana te vuelven a dejar al mismo punto de recogida. En la web, además de la descripción de cada etapa, también hemos añadido un comentario del alojamiento con una valoración del lugar y del trato y acogida que hemos recibido.
 

MATERIAL Y PREPARACIÓN

Queríamos ir lo más ligeros posible. La mochila de 33 l con una funda adaptable para la lluvia la llenamos de material técnico ligero. De ropa, sólo la imprescindible: dos camisetas, dos mudas (calzoncillos y calcetines), una segunda capa de más abrigo, un plumífero ligero y uno de Gore-Tex, pantalones cortos y largos y un pantalón de agua. Neceser para la higiene y jabón para la ropa, un cordel 7 u 8 m con agujas para poder tender la colada. Guantes, un sombrero para el sol y uno de lana para el frío. Gafas de sol, crema protectora y una pequeña navaja. Agua en cantimplora. Relojes técnicos para recoger todos los datos de cada etapa. Un pequeño ordenador para poder escribir diariamente las crónicas, y enviar fotografías, vídeos y reseñas. Una fuente de energía recargable con luz solar. Más o menos entre 8/10 kg cada uno.

Capítulo aparte es el calzado. Utilizaremos zapatos ligeros deportivas, de las que gastamos la suela y parte de la cubierta cada 1.000 kms aproximadamente. Es decir, tres pares cada uno. En Hendaia hicimos el primer recambio y en el cabo de Creus el segundo.

La preparación física, haciendo tramos durante los fines de semana, fue más intensa en primavera, porque nuestro trabajo no nos permitía prepararlo con más frecuencia. La nutricionista Toña Lizarraga (UAB) nos aconsejó en la alimentación, con analíticas previas para ver nuestra situación física, y con complementos vitamínicos, aminoácidos y suplementos.

Por último, tuvimos el asesoramiento meteorológico en línea de la empresa TAIKO, que nos hizo mucho servicio.
El paisatge empordanès, amb el Canigó de fons, recrea cel i terres d'especial bellesa, travessant l'Alt Empordà i el Gironès, entre Bàscara i Sarrià de Ter (etapa 94) (© Jaume Canet)

REDES SOCIALES, RECOGIDA DE DATOS Y COMUNICACIÓN

Después de decidir el nombre del proyecto, 100 hitos, adquirimos el dominio para crear un sitio web, y tener un correo electrónico y una cuenta en Instagram ligados al proyecto, y poder verter diariamente toda la información de cada etapa. Para hacerlo efectivo, un equipo de apoyo de cuatro personas que recibían el material diariamente, lo editaban, corregían los textos y colgaban en la red. Además del ordenador, y el reloj técnico del que descargábamos los datos cada día, llevábamos una pequeña cámara que editaba un vídeo, de donde escogíamos las fotografías (una portada y tres de contenido). En resumen, cada etapa editábamos diariamente, el texto de la reseña de la etapa, una reseña del alojamiento, el tramo en Wikiloc, un video tridimensional, una foto de portada y tres significativas. En Instagram una o dos fotografías diarias. La web tiene los siguientes apartados, portada, bienvenida, itinerario previsto, blog, vídeos, 100 hitos solidarios, contacto, colaboradores y medios de comunicación.

Los medios de comunicación (TV3, RAC1, Radio Badalona) grabaron vídeos y entrevistas. Todo este material se puede encontrar en la web del proyecto. El 1 de octubre de 2018 hicimos la última etapa, la número 100, del proyecto que habíamos comenzado en primavera y terminamos en otoño. Jaume y yo iniciábamos así nuestra jubilación profesional. La experiencia ha sido inolvidable y nos ha permitido desconectar para iniciar una nueva etapa de nuestra vida.

ENRIC CÁCERES

(Barcelona, 1953) Se licenció en Medicina en 1978 por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Inició residencia en Cirugía Ortopédica y Traumatología en el Hospital de Bellvitge. En 1983 se incorporó como médico adjunto por concurso-oposición en el Hospital Germans Trias i Pujol y profesor asociado de la UAB hasta el año 1993 en que fue nombrado Jefe de Servicio del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y profesor Titular de la UAB. Posteriormente Jefe de Servicio de COT del IMAS, y nombrado Catedrático por oposición en 2007. Finalmente desde el año 2010 hasta la actualidad Jefe de Servicio de COT del Hospital Universitario de la Vall d’Hebron. El Dr. Cáceres ha sido presidente de la Sociedad Catalana de COT, de la SECOT (Sociedad española) y de la europea EFORT (European Fedration of Orthopaedics and Traumatology National Societies). Ha llevado a cabo estudios de investigación en el campo de la cirugía del raquis donde ha publicado más de 100 artículos indexados. Ha practicado montañismo desde la juventud. Ha logrado un centenar de cumbres de más de 3000 metros en el Pirineo, algunos 4000 en los Alpes, incluido el Mont Blanc, y Tent Peak cercano a los 6000 m (Tharpu Chuli) en el Himalaya. Jaume y Enric han practicado montañismo juntos los últimos 35 años.

JAUME CANET

(Barcelona, 1954) Se licenció en Medicina en 1977 por la Universidad Autónoma de Barcelona. Inició residencia en Anestesiología en el Hospital de Sant Pau finalizándola 1983. El mismo año se incorporó como médico adjunto por concurso-oposición en el Hospital Germans Trias i Pujol justo en su inauguración. En 1992 obtiene la plaza de jefe de sección dedicando el tiempo asistencial en la Unidad de Reanimación y obtiene el doctorado en Medicina. En 1998 es nombrado para dirigir el servicio hasta la actualidad. El Dr. Canet fue presidente de la Sociedad Catalana de Anestesiología y Reanimación entre 2006 y 2011. Ha llevado a cabo estudios de investigación en el campo de la fisiopatología respiratoria aplicada a la Anestesiología, a los cuidados críticos y la disfunción cognitiva postoperatoria. Ha obtenido financiación destinada a diversos proyectos de investigación por parte del «Fondo de Investigación Sanitaria», de la Marató de TV3 y de sociedades científicas. Ha sido miembro de varios comités de investigación de la Sociedad Europea de Anestesiología y editor asociado de la revista Anesthesiology entre 2010 y 2017. Ha publicado un centenar de artículos de investigación. Ha practicado montañismo desde la juventud. Esta actividad ha sido restringida en Cataluña y el Pirineo, particularmente el aragonés. Ha subido a un número importante de cumbres de más de 3000 metros del Pirineo y rutas de varios días por Cataluña y Aragón.
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