LA ALTA RUTA DE LOS PERDIDOS

PIRINEOS EN ESTADO PURO

Crónica escrita por ESTHER GONZÁLEZ y fotografías de JOSU TORREALDAY

Perdidos en algún renglón de nuestra biografía llegamos un día cualquiera, de un año que no importa, al Paraíso. Considero una gran suerte llegar sin rumbo a este lugar con los ojos vacíos de paisajes y montañas. Cualquier sitio a donde vas, todo lo que ves te llena y te envuelve de una manera muy especial. Nada puede compararse a la primera vez que descubres la belleza. Conservo intacto en mi memoria el recuerdo de la primera vez que visité el Valle de Bujaruelo; remonté las laderas que llevan al Puerto y descubrí la Brecha de Rolando con ese paisaje de pura belleza que es Ordesa y son los Pirineos.
Y es en el Pirineo aragonés donde discurre este rutón que es La Alta Ruta de los Perdidos. La belleza se materializa en este trekking circular de alta montaña que recorre los macizos de Monte Perdido y Vignemale.

A lo largo de sus casi 100 kms y 7000 metros de desnivel positivo es hoy en día el trekking más exigente y espectacular del pirineo.

PERO, ¿QUÉ HAY EN EL ORIGEN DE LA ALTA RUTA? ¿PORQUÉ SURGIÓ?

Existe un mito a cerca de la masificación del pirineo. Las personas que allí trabajamos sabemos mucho a cerca de ese mito. De los 365 días que tiene el año, el Refugio de Bujaruelo está abierto al público de forma ininterrumpida unos 280 días. De esos 280 hay con suerte 90 días de ocupación máxima, 60 de ocupación media y 130 días de pintar paredes, arreglar grifos y PENSAR. Sí, así es la realidad: hay mucho tiempo para PENSAR en cómo hacer para que la gente venga al pirineo, en cómo acercar las montañas a los montañeros.

Y así nace La Alta Ruta, como un proyecto personal de los guardas del refugio de Bujaruelo (Rafa, José Luis y Esther) que surge para humanizar el Valle ganadero del Ara y para comunicar a la comunidad montañera que hay montañas y valles más allá de Ordesa y Monte Perdido, que existe un territorio espectacular cerca de casa, en el pirineo aragonés, como es el Valle de Ara. El Macizo del Vignemale en el Parque Nacional de los Pirineos Franceses, Gavarnie, Brecha de Rolando, Espuguettes…

Para nosotros era un reto y una reivindicación poner en valor el Valle de Bujaruelo y conectarlo al Parque Nacional de Ordesa y al Macizo del Vignemale y así lo hicimos en el año 2011 creando La Alta Ruta de los Perdidos.
Actualmente somos el único trekking del Pirineo que cuenta con un dispositivo geolocalizador una nueva tecnología para dar seguimiento en tiempo real y seguridad a todos nuestros ruteros.

Además en la Alta Ruta apostamos por la sostenibilidad y por ello nos identificamos con Ternua, marca comprometida y sostenible que se caracteriza por la innovación en prendas de montaña de altas prestaciones técnicas, polivalentes y sostenibles. Con ellos fabricamos nuestro pack de bienvenida.
Nuestra alianza tiene un objetivo común y prioritario: lograr el equilibrio entre la acción del hombre y el respeto y la calidad del medio ambiente. Juntos miramos el futuro con respeto y espíritu de superación.
Y, estamos orgullosos de contar con un Embajador de excepción: Alberto Iñurrategi con quien nos hemos identificado por su manera de entender la montaña y el alpinismo de más alto nivel. Alguien que conquista con el silencio, con su manera elegante de moverse en el Himalaya y en el Pirineo. Alberto nos habla sobre la Alta Ruta:

“Aquí, entre valles y cimas, en el entorno fascinante y vertical del Circo de Gavarnie, en la magia del Monte Perdido o en el imponente paisaje del Vignemale, he podido fabricarme o perseguir retos de diferentes tamaños, experiencias a pie, con esquís o escalando, y encontrar la libertad que las obligaciones de mi vida ‘normal’ restringen. Las montañas son un marco de expresión, de búsqueda: cada cual persigue lo suyo… y yo espero dar con una cierta forma de belleza, de paz, sentimientos que entroncan con lo que entiendo es una pasión con mayúsculas, una pasión fabricada a la medida de la Alta Ruta de los Perdidos.“

Todo montañero con experiencia en alta montaña tiene un nuevo reto: la Alta Ruta Clásica, un recorrido que a nadie deja indiferente y que invita durante 6 días y 6 noches de montañas a la desconexión del ruido y la prisa y la reconexión con la naturaleza. Hay quienes necesitamos cerrar círculos, perdernos para encontrarnos. Necesitamos la belleza, ver correr el agua por la montaña, meter los pies en los ríos, observar la naturaleza y los animales, caminar solos o en compañía. Necesitamos poder recordar que algo fue maravilloso. Y necesitamos un reto.

ESTHER GONZÁLEZ

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