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¿DE MAYOR SERÉ ALPINISTA?

Columna escrita por EDU SALLENT

Hola a todos. Soy Xènia y tengo un año. Todavía no hablo, por lo que de momento os contaré qué veo y que escucho en mi casa. Y me gustaría explicaros qué pasa en casa cuando tienes a un padre montañero.

Vivo en un pueblo pequeñito en la ladera del Montseny. Estos días está blanco, blanco…

En casa escucho muy a menudo de lo que hablan y me doy cuenta que se habla mucho de las montañas. Y es que ahora os explicaré: a mi padre le gustan mucho. Mi madre a veces dice que demasiado. Entonces él le cuenta que ya va cambiando, que ya no tiene veinte años y que poco a poco va aprendiendo a valorar muchas otras cosas más de la vida, del entorno y de la gente. Cuando esto ocurre mi madre pone cara de circunstancias y sonríe. «No sé si has cambiado tanto como dices».
Mi padre se marcha a menudo: durante bastantes fines de semana y también para vacaciones. Bueno, la mitad las hace con nosotros y la otra mitad se marcha en las montañas. Mi madre no hace montaña. Tiene vértigo. Así, cuando mi padre se va, ella se queda conmigo. Y me lo paso muy bien: tocamos el pequeño piano de colores y el tambor. A veces mi madre hace buena cara cuando lo despide con la mochila llena de hierros y cuerdas. No quiere que se preocupe por el hecho de dejarla en casa. Ella ya está de acuerdo pero entonces se pone un poco triste porque mi padre no está.

Ella dice que ya lo conoció así y que si se pasa muchos días en casa sin ir a escalar está insoportable. Se agobia por cualquier tontería y se va apagando como una vela. Yo quiero que mi padre esté bien porque entonces me canta canciones y me hace bailar.
Me gusta mucho jugar con los mosquetones de mi padre. Los hay de muchos colores y todos brillan mucho, mucho … También hacen mucho ruido. Aún no tengo suficiente fuerza para abrirlos y mis padres me ayudan. Los enganchan todos juntos y hacen una larga cadena. El otro día se enfadaron porque la tiré hacia la tele. Yo no lo sabía, apenas estoy descubriendo. Sin embargo veo a mi padre muy contento cuando juego con los mosquetones. Seguro que se hace ilusiones de que seré como él cuando sea mayor. Pero a mí me gusta mucho la música y bailo siempre, incluso con el ruido del turmix cuando mi madre me prepara la verdura.

No sé, no sé … cuando escucho que en las montañas se pasa tanto frío, que se duerme en el suelo y al raso, o a veces colgado de una pared; cuando se tiene que caminar un puñado de horas para llegar arriba y después para volver a bajar, que se empieza el día cuando aún no ha salido el sol y que mi madre no va, no sé… no sé…
Un día me llevaron a un prado verde lleno de flores. Lo llaman el Prat de Cadí. Mi padre no paraba de mirar las montañas y yo no paré de lamer y de probar todas las piñas que había sobre la hierba. Cuando sea mayor no sé si subiré montañas. De momento, me gusta mucho bailar.

EDU SALLENT

Alpinista, escalador, articulista y amante de la montaña. Es autor de varios libros.
Actualmente se dedica a abrir nuevas vías largas de escalada, al alpinismo y la escritura.
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