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EFECTOS COLATERALES

Columna escrita por ESTER SABADELL

Se abren las puertas y salimos espitosos como si no hubiera un mañana. Se acaben las bicis de gama media y se arreglan las del siglo pasado. Se quita polvo de las botas viejas y se compran mochilas y anoraks. Todos corriendo a disfrutar de la montaña.

Daños colaterales: Las primeras fotos de multitud de gente para hacer cumbre en la Pica d’Estats. Montañas de papeles ensuciando los caminos más pisados. El grupo de rescate de montaña acumula más salidas que nunca: personas cansadas, gente perdida, accidentes.

Últimamente viendo el vaso medio vacio. Y no me gusta. Ser optimista es fácil si todo va bien. Lo importante es serlo cuando las cosas son difíciles. Pero este año me cuesta. Lo comento en el trabajo y un compañero me dice: «…cada uno de nosotros puede decidir cuándo se acaba el cuento consiguiendo así una historia con final triste o final feliz…»
Decido darle una oportunidad a los tiempos actuales y no concluirlo con un punto final. Creo que es fácil hacerlo en un escrito. Yo decido cuándo y cómo termino un artículo. ¿Pero cómo hacerlo en la vida real? ¿Cómo ilusionarte cuando hay tanta gente cercana triste? ¿Cómo tener esperanza con tantas miradas de decepción?

Siempre he pensado que para conseguir un mundo mejor es necesario invertir tiempo en valores y educación. Y que la Naturaleza es una buena fuente para inspirarnos. Buen inicio, lo intento:
«Se abren las puertas y salimos espitosos como si no hubiera un mañana (…). Todas corrientes a disfrutar de la montaña.»

Beneficios colaterales: Hace años que noto que se vive de espaldas al planeta. Si no sientes la tierra no puedes amarla. Y siempre he defendido que hacer montaña es una buena manera de conseguir esta conexión.
Ver el vaso medio lleno es pensar que si ahora hay más gente disfrutando de la naturaleza, también habrá más gente aprendiendo estos valores que considero esenciales para el crecimiento personal. Que es un buen momento para iniciar un nuevo capítulo de nuestra historia.

Las colas en cimas importantes se acabarán porque lo importante no es la foto sino la vivencia. Hay montañas de todos los tamaños, y con todas las dificultades, hay montañas para todos y ninguna de ellas menos importantes. La suciedad desaparecerá cuando la gente vuelva y vea que los papeles y plásticos siguen ahí. Las personas no se harán tanto daño cuando vean el poder que tiene la naturaleza.

Llegar a esta conciencia (que muchos de los que amamos la montaña compartimos) es cuestión de tiempo. Esta pandemia, sobre todo el desconfinamiento, ha servido para que muchos se aproximen a la Naturaleza. Un gran paso, una oportunidad para que acaben también amándola. Cuando esto ocurra pondré el punto final a esta crisis sin precedentes consiguiendo así un final distinto.

ESTER SABADELL

De oficio bombera, escaladora por afición y montañera de devoción.
Articulista y autora del libro «Línies de somnis» (Tushita Editors)
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