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LA MONTAÑA ESTÁ PARA TODOS

¿PERO TODOS ESTÁN PREPARADOS PARA IR A LA MONTAÑA?

Columna escrita por ENRIC SOLER I RASPALL, publicada en la revista MUNTANYA

Basado en hechos autenticamente reales, tan reales como la vida misma.

CASO 1
-¡Buenos días!
-Buenos días, ¿me puede decir cuando falta para llegar arriba de la cima del Puigpedrós? -me decía el hombre, enseñándome el mapa como quien dice: «todo suyo, dígame por dónde tirar».
-Perdone, pero el Puigpedrós es aquel otro, ve -le muestro sobre el mapa-: estos que me señala son los picos de Engorgs, ve que son dos? Y justo a la izquierda queda la Tosseta de l’Esquella, ve? (Insisto, sobre el mapa) … Lo que usted dice es aquí, a la derecha (girandome y señalándolo): aquel de allí, ve (de nuevo mirando el mapa).
-¡Noooo, que va! —me replica. ¡Es aquel otro, hombre! ¡Qué me ha de decir, usted a mí!

El hombre se va remugando, montaña arriba, sabe hacia qué cima. Tampoco creo que le importe demasiado saber qué habrá subido, dada su comprensión del territorio.

Este episodio me sucedió en 1993 cuando, después de pasar una noche en el refugio J. Folch i Girona, me preparaba para encarar la subida hacia el valle de la Llosa y el puerto de Vallcivera, siguiendo la traza de la Transpirenaica.

De ese día hasta ahora, ha llovido mucho. Ahora, todavía es peor. Ver, sino el segundo caso.
CASO 2
Una pareja se nos acerca. Llevan un GPS que siguen como si fuera palabra de Dios nuestro Señor:
-Perdonad, ¿nos puede decir dónde estamos?
-Sacamos el mapa, para mostrárselo (ellos no llevan). Mirad, ahora estamos aquí y si seguís recto hacia arriba iréis a parar a la cresta. ¿Dónde queréis ir, exactamente?
-Es que hemos dejado el coche por allí, abajo -indican vagamente una dirección, un lugar imprecíso- y queríamos estirar las piernas, pero hemos ido haciendo, subiendo subiendo, y ahora no sabemos muy bien cómo volver hasta el coche. Y alargandonos el GPS, como si dijeran «todo vuestro, decidnos por dónde tirar» nos confiesan-: ayer nos bajamos un track de internet y hemos ido siguiendo esta flecha, pero ahora no sabemos muy bien dónde estamos.

Les decimos que lo más prudente sería que diesen media vuelta y que volvieran siguiendo sus propios pasos, pero remugan, molestos, e insisten en querer hacer una excursión circular. Sobre el mapa, les indicamos una alternativa, insistiendo en que lo más prudente sería que…

Mientras iniciamos el descenso, la pareja se va, sendero arriba, hacia la cresta, siguiendo menos que más, los rastros del GPS.
De estos dos supuestos puedo dar fe ya que he sido testigo de primera mano. Seguro que muchos de vosotros podríais añadir otras casuísticas similares (es que se me han acabado las pilas del GPS, es que ayer me compré el plano para saber exactamente donde íbamos, etcétera).

Cada vez hay más gente que se aventura (verbo sinónimo de arriesgar) a ir a la montaña sin ningún tipo de experiencia previa. En 2016, los GRAE habían rescatado 290 excursionistas perdidos (un 25% más que el mismo periodo del año anterior). La mayoría confesaban que habían errado en dos supuestos: a) no haberse preparado bastante bien la ruta; y b) desconocer completamente el territorio. A estos habría que añadir (y no son pocos) todos aquellos que, conociendo suficientemente el territorio, salen de excursión (o a correr) muy escasamente ataviados y nada preparados para cualquier contingencia que pueda suceder. El mismo Kilian Jornet, que no se cansa de repetir «No hagas como yo, si no eres yo» puede corroborarlo cuando, con su compañera Emelie Forsberg tuvieron que ser rescatados en la cara norte del Aguille du Midi (en 2013) y fueron severamente amonestados porque sólo llevaban unas deportivas y nada de ropa de abrigo…

Está claro que un accidente nos puede pasar a todos (los que están muy preparados y los que no lo están nada) pero entre el accidente y la imprudencia suele haber el sentido común (desgraciadamente cada vez menos de moda, en este y en todos los demás ámbitos de la vida moderna). ¡Desengañémonos, el móvil no nos sacará de todos los entresijos!

ENRIC SOLER I RASPALL

Nacido en Terrassa el 1966, es escritor, editor y viajero. Dedicado en cuerpo y alma a la literatura de viajes y de montaña, es autor de los siguientes libros: ESCOLTA, VENT… (1996), UN ESTIU DE GUAITA (1997), PER LA RUTA 40 – A través de la Patagònia de Chatwin (1998 y 2012), SOTA EL CEL DE TUSHITA – Viatge al Ladakh, el Petit Tibet de l’Índia (2004), MALEÏDES MUNTANYES! – Crònica d’una amistat (obra galardonada con el “VI Concurso de Literatura de montaña y de viajes Narcís de Puigdevall”) (2008), KI, KI, SO, SOOO! – Les nou portes del Zangskar (2012), y PANTOCRÀTOR – Seguint les passes de Puig i Cadafalch i la Missió Arqueològica de 1907 (2016). Desde el año 2012 dirige el sello editorial TUSHITA EDICIONS, especializada en literatura de viaje y de montaña (www.tushitaedicions.com). Desde 2009 conduce la tertúlia literária y viajera de la Biblioteca Els Safareigs (Sabadell); y la de narrativa universal, en la Biblioteca del Sud (Sabadell). El año 2017 ha añadido una tertúlia específica de literatura de viajes en el Centre Excursionista de Sant Celoni. Escritor habitual de las revistas de viajes y aventuras: ALTAÏR, EL MUNDO DE LOS PIRINEOS, TURISMO RURAL, MUNTANYA y DESCOBRIR CATALUNYA, entre otras. También participa asiduamente en el programa de Catalunya Ràdio “ELS VIATGERS DE LA GRAN ANACONDA”, dirigido por Toni Arbonès. Últimamente recomienda libros de viajes en el programa “RIUS DE TINTA” de Catalunya Ràdio y participa en el Consejo de Redacción de la Revista MUNTANYA, del Centre Excursionista de Catalunya.
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