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SOBRE LA BELLEZA

Columna escrita por DANI BRUGAROLAS y publicada en la revista VÈRTEX

«De la belleza no siempre te puedes fiar«, dice HERMANN BUHL en su libro POR ENCIMA Y POR DEBAJO DE LOS OCHOMIL -título por otra parte mal traducido por algún as del marketing como DEL TIROL AL NANGA PARBAT. Y añade: «su carácter es, la mayoría de las veces, insondable y caprichoso. También en el caso de la nieve. Es un prodigio de belleza y perfección, pero tienes que conocerla a fondo para llevarte bien a la larga. Tienes los aludes. Los tienes que conocer, estudiar sus leyes y si quieres penetrar como alpinista en la alta montaña invernal, necesitas acumular experiencias» – insiste BUHL.

Y a pesar de la experiencia, con la nieve y el hielo la montaña siempre es peligrosa. El 27 de junio del 57, en medio de la tormenta, BUHL escalaba la cornisa somital del Chogolisa, en el Karakorum. Una arista afiladísima coronada por desplomes de hielo y de nieve que por su lado vertical sobrepasaban la montaña hasta una decena de metros sobre el abismo. Pocos días antes había escalado el Broad Peak con un entonces joven KURT DIEMBERGER, sin oxígeno y en estilo alpino. Repetía las maneras que lo habían convertido en el mejor alpinista de su tiempo cuatro años antes, cuando coronó solo y también sin oxígeno el Nanga Parbat.
Aquella concepción del himalayismo era absolutamente innovadora y rompía radicalmente con las expediciones pesadas formadas por equipos de escaladores organizados verticalmente, al estilo del ejército, con mandos y subordinados, con cientos de porteadores y toneladas de material repartido por la montaña. Pero aquel día de finales de junio la cornisa se rompió bajo el peso de BUHL, que se precipitó para siempre víctima de este mundo de nieve y hielo tan bello, tan peligroso y tan imposible de controlar.

Y ahora mismo, después de una temporada de nieve excepcionalmente buena, ¿qué podemos sacar de lo que escribía el austriaco aquel 1954? Podemos acumular experiencias año tras año, ascensión tras ascensión; podemos conocer los detalles que nos indican que el peligro de aludes es inminente o que prácticamente es nulo; podemos equiparnos con el ARVA, la pala, la sonda e incluso con el Airbag, o podemos escalar en zonas con la temperatura y las condiciones adecuadas. Pero la nieve y el hielo siempre tienen un punto de sorpresa, de imprevisibilidad, que los hace incontrolables. Y nunca deberíamos sentirnos exentos de este elemento de riesgo. No confundamos la evolución de las herramientas de prevención con la eliminación de un peligro que a menudo va ligado estrechamente al azar. El riesgo existe.
Sobre la belleza, BUHL hace una peripecia y en el mismo capítulo, los peligros del hielo pasa a lo que denomina «alegrías«. Convaleciente, tras romperse la pata esquiando en una carrera escribe «que incluso fuera de la montaña la vida aún puede ofrecerle a uno ciertas alegrías«. Con un tono más desenfadado, dice: «a mí ya se me ha visto muchas veces con chicas, yendo a escalar o abajo, en el valle«. Y añade, políticamente incorrecto: «Sin duda, constituyen estas adorables criaturas un peligro para más de un montañero, y lo apartan de sus ideales. Pero yo me conozco de sobra para saber hasta donde puede llegar a influirme el elemento femenino«.

Sobre la belleza, Buhl habría alucinado, sin duda, si el año 54 las mujeres hubieran escalado y esquiado como lo hacen hoy, de igual a igual con los hombres tanto en los retos, como en los grados, como en los proyectos.

DANI BRUGAROLAS

Nacido en Barcelona en 1973, periodista y escalador desde muy joven.
Ha realizado escaladas de tipo clásico y big-walls en el país en Europa y Estados Unidos.
«De la escalada, valoro por encima de todo dos cosas:
el conocimiento de uno mismo a través de la plasmación en las paredes de las propias carencias,
y el aprecio por los compañeros y compañeras de cuerda que, en ciertas circunstancias, supera la estima familiar.»
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