LOS CAMINOS DE LA PALMA

EXCURSIONISMO Y VULCANISMO EN LAS CANARIAS

Crónica escrita per FERRAN ALEXANDRI y publicada en la revista MUNTANYA número 894
Fotografías de ROGER ROVIRA
Esta isla verde y altiva, pequeña, de temperaturas benignas y diversidad de paisajes, con cumbres volcánicas que superan los 2.000 m, está llena de caminos históricos que invitan a descubrirla.

En el relieve de esta isla del archipiélago de las Canarias, a vista de pájaro destaca en el norte un gran sistema volcánico, y que comprende el enorme cráter de la Caldera de Taburiente, con 8 km de diámetro, 28 km de perímetro y 1.500 m de profundidad, abierto al suroeste por el barranco de Las Angustias, de cara al mar, en el puerto de Tazacorte. En 1954 este cráter fue declarado parque nacional. De la caldera, bordeada de altas cumbres (Pico de la Nieve, 2.232 m; Piedra Lana, 2.314 m, o Pico de la Cruz, 2.351 m), arranca una cordillera montañosa que atraviesa la isla hasta el extremo sur. El pico más alto es el Roque de los Muchachos (2.426 m), donde hay un importante observatorio astronómico. Las laderas de la caldera son boscosas y barrancosas y presentan coladas de lava bien visibles. La capital de la isla, Santa Cruz de La Palma, es también el puerto principal, dedicado a la exportación de bananas, tabaco y productos de artesanía. Es una isla pequeña, sin demasiada extensión de playas, pero muy montañosa y llena de vegetación, con bosques selváticos, llenos de agua, y de paisajes lunares, testigo del vulcanismo.
Los bosques de laurisilva o Monteverde son el ecosistema más peculiar de La Palma

LA ISLA QUE SURGIÓ DEL MAR

Hace cuatro millones de años comenzó a levantarse una gran pirámide volcánica a cuatro mil metros de profundidad bajo el nivel del mar, pero aún tardaría un millón de años en asomarse a la superficie. Nacía así la isla de La Palma. Poco a poco, estos volcanes submarinos fueron alzando cumbres de casi 2.500 m y el basalto se derramó en una superficie de unos 700 km2. Esto produjo una morfología quebrada y abrupta, que condicionó los diversos ecosistemas de la isla. Por ello destacan las lavas de almohada (debido a la erupción submarina), como las que podemos ver hoy en el gran barranco de Las Angustias, donde desagua la caldera de Taburiente, ante la población de Los Llanos de Ariadne y del puerto de Tazacorte.

Una vez las primeras tierras de la isla emergieron, las erupciones se detuvieron y comienza el proceso erosivo. Hace casi dos millones de años se reactivó nuevamente la actividad volcánica y se formaron nuevos volcanes que recubre los antiguos. Así surge el volcán Bejenado (la cima de la excursión que proponemos más adelante), que hoy cierra orográficamente la caldera de Taburiente. Hace 400.000 años las erupciones cesan en la zona norte y se desplazan hacia el sur formando una alineación volcánica conocida con el nombre de Cumbre Vieja, lugar por donde pasa el famoso sendero de la Ruta de los Volcanes (GR 131). Con todo, la actividad volcánica llega hasta la actualidad: la última erupción es la del volcán de Teneguía (en el extremo sur de la isla) en 1971.

LOS PRIMEROS HOMBRES DE LA PALMA

Es muy probable que los primeros habitantes de la isla llegaran hacia el año 1000 aC provenientes de África (una segunda ola humana se vislumbra entre el 400 y 700 dC). Eran pobladores parientes de las tribus bereberes del norte de África, que esparcieron una cultura pastoril que duró hasta finales del siglo XV.

El escritor latino Plinio habla de la tribu de los canarios (benahoarites), asentados en el noreste de Marruecos, que se adentraron en embarcaciones precarias a los inciertos corrientes del Atlántico hasta llegar a la isla deshabitada de La Palma. Encontraron un clima suave, con suficiente agua, árboles frutales y muchas cuevas para guarecerse en ellas.

Ahí vivieron más o menos felices, más o menos prósperamente, hasta finales del siglo XV, momento en que llegaron las tropas castellanas comandadas por Alonso Fernández de Lugo, en 1492, con galeones y carabelas, que desembarcaron en greña por apoderarse de la isla. Conquistaron con el nombre de San Miguel de La Palma. Y los herederos de una raza de hombres que se había asentado en una tierra virgen hacía más de dos mil años, que había dejado su cultura y huella, como lo demuestran los petroglifos y los restos arqueológicos encontrados, prácticamente se extinguieron debido a lo que después se ha dicho «civilización».

Uno de los aspectos que definen mejor la cultura de los primeros pobladores es la cerámica, que alcanzó una gran perfección en la elaboración de todo tipo de cuencos y recipientes de barro, y que ha perdurado en el tiempo hasta la actualidad. Se trata de una cerámica oscura, decorada minuciosamente en formas geométricas.
El faro de Fuencaliente, el extremo más meridional de la isla, donde acaba el GR-131 y donde hay las famosas salinas

LA PALMA HOY: MUNDIAL DE LA BIOSFERA

La Palma ha sido la primera isla de Canarias en tener una reserva de la biosfera en 1983, gracias a los valiosos ecosistemas, como los reductos de los bosques de laurisilva, representados por Los Sauces y el bosque de Los Tilos (San Andrés y Sauces).

Los bosques de laurisilva, que antes habían ocupado toda la cuenca del Mediterráneo, están presentes hoy en día en La Palma, donde aquí reciben el nombre de Monteverde. Estos bosques de árboles laurifolia los podemos encontrar en el norte y el noreste de la isla, entre los 600 y 1.200 m de altitud. Es el ecosistema más peculiar y el de más biodiversidad de la vegetación de La Palma. La laurisilva es un bosque húmedo, casi una selva. El laurel, la Persea indica, Ocotea foetens representan estos bosques, alfombrados con lianas, helechos, hongos, líquenes y musgos, propios de ambientes húmedos y sombríos, que recuerdan los bosques tropicales.

Por otra parte, desde 1967 en el extremo sur de la isla, el faro de Fuencaliente, se ubican junto al mar, en un solitario lugar volcánico, de belleza oscura, las salinas de Fuencaliente (37.000 m2), que resaltan por el blanco inmaculado.

El lugar se beneficia de la sal, considerada de gran calidad, por evaporación del agua del mar. De generación en generación se ha continuado una labor artesanal para extraer sal marina, llamada Teneguía, en homenaje a la última erupción de la isla. Este complejo es también una visita natural de referencia obligada, justamente porque está en un entorno paisajístico extraordinario. La sal muestra su brillo tanto de día como al atardecer.

En 1994 el Gobierno de las Islas Canarias declaró las salinas Fuencaliente como un lugar de interés científico, porque también es una de las pocas zonas húmedas que hay en el archipiélago, que reúne muchísimos pájaros limícolas migratorios. Asimismo, es un lugar donde viven especies vegetales, como la Ruppia maritima, y animales, como el crustáceo Artemia salina, adaptados a los ambientes hipersalinos, por lo que también constituye un ecosistema muy singular.
Afloramiento de la Fuente Santa al final del ramal de la galería principal

LA FUENTE SANTA, UN MANATIAL MILAGROSO

Uno de los fenómenos termales y volcánicos más interesantes de la historia de La Palma gira alrededor del manantial llamado Fuente Santa, también en el municipio de Fuencaliente. Se trata de un manantial termal, de propiedades curativas, que fluyó durante dos siglos, lo que dio fama y riqueza en la isla. Una historia que comienza en el siglo XVI con Don Pedro de Mendoza, conquistador de Argentina y fundador de Buenos Aires, que visitó la fuente en busca de salud, lo que favoreció la peregrinación de numerosos enfermos provenientes de América y de Europa, atraídos por la fama de las curaciones milagrosas. Pero en el punto álgido de esta fama todo se acabó de repente. El 10 de noviembre de 1677 entró en erupción el volcán de San Antonio y derramó lava durante tres meses. Después todo quedó cubierto por toneladas de escoria y la fuente milagrosa desapareció para siempre.

A partir de entonces se inició la búsqueda de la codiciada Fuente Santa, porque más o menos se sabía el lugar donde había quedado enterrada. Todo fue en vano, y con el paso del tiempo se olvidó; sólo algunas pistas transmitidas a través de las generaciones crearon una leyenda sobre el lugar donde podría ser esta fuente. Fue una búsqueda sonada en la que participaron personajes ilustres de la Iglesia, la Inquisición, la mampostería o los militares.

Pero no fue hasta el siglo XXI que el ingeniero Carlos Soler Liceras (actual funcionario de la Dirección General de Aguas del Gobierno de Canarias) dirigió los trabajos que consiguieron descifrar el enigma, encontrar las señales y desenterrar la Fuente Santa con una obra de ingeniería singular. Hoy se puede visitar esta instalación con un permiso especial, antes de que el lugar se condicione para la visita turística. Un par de galerías, de unos 160 m, en las que se han excavado sendas piscinas subterráneas, donde brota agua a 36 ° C y 42 ° C respectivamente, con alta concentración de sales.
Cráter del volcán de San Antonio (Fuencaliente), la erupción del cual sepultó el año 1677 la Fuente Santa

LA PALMA A PIE

Una red excelente de senderos recorre esta isla por todas. Originariamente eran antiguos caminos tradicionales mantenidos con esfuerzo durante siglos, pero olvidados con la llegada del automóvil y la construcción de carreteras. Hacia la década de 1960 la práctica del senderismo se convirtió en una realidad en La Palma gracias al turismo de ocio, fundamentalmente alemanes, interesados por la naturaleza y el paisaje. Pero no sería hasta finales de los años 90 que el Cabildo decide reorganizar el senderismo con el objetivo de recuperar, limpiar y señalizar estos antiguos caminos. Fruto de ello se pudo crear la Red de Senderos de La Palma. Se trata de un conjunto de senderos interconectados, señalizados y balizados según las normas de la FEDME, los primeros de Canarias. Casi hay 1.000 km de recorrido para conocer todos los paisajes de la isla.

Son caminos con mucha historia. Fueron hechos para adaptarse a la brusca orografía de la isla, serpenteando a veces por comas imposibles para llegar a un cuello o subirse a una cima, a veces siguiendo caminos empedrados limitados por muros de piedra seca. Se pueden clasificar en cuatro tipos: los caminos reales, que partían de la capital, Santa Cruz, y comunicaban las principales poblaciones, de trazado amplio y los más transitados; los caminos de travesía, que recorrían el territorio entre los 1.000 y los 1.300 m; los caminos radiales, que subían desde la costa hasta las cumbres, y los caminos de la cima, que cresta completamente los cimas de la isla. Sobre esta antigua clasificación, actualmente han sido homologados tres tipos de senderos:
-Senderos de gran recorrido (GR). Superan los 50 km y están formados por diversas etapas. Señalizados en blanco y rojo.
-Senderos de pequeño recorrido (PR). Inferiores a los 50 km; se pueden recórrer siempre en una jornada. De color amarillo y blanco.
-Senderos locales (SL). De una distáncia menor de 10 km, permiten realizar pequeñas excursiones o enlazan con otrsos senderos. Los colores con los que están señalizados son el verde y el blanco.

En la isla de La Palma hay dos senderos gran recorrido (el GR 130 y el GR 131). El primero atraviesa la isla de forma circular, pasando por los principales núcleos de población. Recibe el nombre de camino Real de la Costa y media. El segundo sendero atraviesa la isla por la zona más alta, desde el puerto de Tazacorte hasta el faro de Fuencaliente, que incluye las excursiones más representativas de la isla: la Ruta de la cresta (que da la vuelta por la cresta de la caldera de Taburiente) y la Ruta de los Volcanes (que recorre la Cumbre Vieja hasta el faro de Fuencaliente), llamada El Bastón por su forma.
El Pico Bejenado (1.852 m), esplendido mirador de la Caldera de Taburiente

EL PARQUE NACIONAL DE LA CALDERA DE TABURIENTE

La espectacular caldera de Taburiente es parque nacional desde 1954, pero con sucesivas reclasificaciones (1975, 1981 y 1986) el área de protección alcanza casi las 6.000 ha. Este entorno privilegiado posee la mejor representación del ecosistema de pinares de las Islas Canarias, además de las excelentes formaciones geológicas y de la interesante huella etnográfica, representada por el trazado de las rutas pastoriles, con un cúmulo arqueológico diverso y rico.

El nombre de caldera es propio del vulcanismo de tipo hawaiano, y hace referencia a la gran depresión circular, de paredes internas muy abruptas de más de mil metros, y uno de los cráteres de hundimiento más grande del planeta, con un diámetro de 8 km.

Es en este lugar donde podemos subir también al pico más alto de la isla de La Palma, el Roque de los Muchachos (2.426), donde está ubicado el observatorio astrofísico (ORM), que acoge las más completas instalaciones telescópicas de 19 países diferentes. Es un excelente punto de observación, considerado uno de los mejores del mundo, gracias a las características orográficas y climatológicas de la isla, exenta de contaminación lumínica (bajo la protección de la pionera Ley del Cielo de 1988). Se puede llegar en coche; para visitar el centro tiene que haber solicitado permiso previamente.
En Roque de los Muchachos (2.426 m), la cima más alta de La Palma, donde se ubica el observatorio astronómico
En la caldera de Taburiente destacan las lavas de almohada (coladas submarinas que tienen una forma de grandes fardos o cojines que se amontonan), los diques o relieves en forma de muros y los bloques volcánicos, aquí llamados rocas: Roque del Huso, Roque de la Brevera Macha, Roque Salvaje, Roque Capadero y Roque Idafe. La historia de esta caldera siempre ha estado relacionada con el agua de los manantiales, disputada ya desde el tiempo de la conquista de la isla. Hoy día circula libremente, como lo demuestran algunos saltos de agua, como la cascada de la Fundada, la más grande del parque, o la más conocida: la cascada de Colores, en el barranco de Rivanceras, de aguas ferruginosas anaranjadas. El agua, por lo tanto, es un bien característico y único de La Palma y Canarias. El pino canario representa la vegetación de la caldera, y la justificación de este parque natural, un árbol que se adapta bien al terreno, de un verdor intenso, primaveral, de una gran explosión de colorido desde los cimas de la caldera hasta el fondo de los valles.
Kleinia neriifolia, una especie de planta suculenta de las Canarias, fácil de reconocer porqué los tallos carnosos conservan las cicatrices foliares, cuando las hojas se desprenden en verano para reducir la pérdida de agua debido a la evaporación
El Pico Bejenado (1.852 m), el mirador de la Caldera de Taburiente:
Espléndida excursión para dedicar toda una jornada. Seguimos el PR LP 13.3, el sendero que conduce a la montaña más individualizada de La Palma, el Bejenado. Este camino es considerado por los isleños como una de las rutas más tradicionales, sobre todo quizá porque la cima actúa como un magnífico mirador de la gran caldera volcánica y de sus cimas. Se inicia la ruta en la oficina de información del parque por la carretera de La Cumbrecita (840 m). Después de caminar 10 minutos cruzamos el sendero PR LP 1, y un poco más adelante se llega a un cruce de carreteras. Hay que ir por la que va hacia Valencia, subiendo paulatinamente por el pinar, siguiendo siempre la pista. Pasaremos encarados hacia los barrancos de Cardos y de Canales, puntos donde se enlaza con la pista Ferrer. A partir de este momento la dirección es noroeste y la pendiente se hace más suave. Llegaremos al cuello de El Rodeo (1.585 m); las cumbres del Risco de los Cuervos quedan al este y la cima de Bejenado al noroeste. En este punto veremos ya el interior de la caldera. Hay que seguir ascendiendo haciendo un zigzag hasta la cima de Bejenado (1.852 m), desde donde podemos observar una espléndida panorámica del interior de la caldera y de todas las cimas que rodean el perímetro. La vuelta se puede hacer por el mismo camino, pero proponemos bajar hacia el mirador de La Cumbrecita por Risco de los Cuervos en unas dos horas (previamente deberemos haber dejado un vehículo en el parking de este lugar). Hay también una variante para subir al Bejenado, que también es muy bonita y espectacular, sobre todo porque durante todo el itinerario, a diferencia de la anterior, podemos ver siempre el interior de la caldera. La excursión se acorta a unas 4 horas (entre ida y vuelta). Podemos dejar el coche en el mirador de la Cumbrecita (1.305 m), donde termina la carretera y enlazamos con el PR LP 13.3 que de forma circular va hacia el centro de información del Roque de la Brevera Macha (en el interior de la caldera ). Pero para subir al Bejenado, hay que ir desde el mirador por el camino señalizado que sube en dirección oeste hacia los Picos del Risco de los Cuervos; se sigue la señalización hasta El Rodeo y el Bejenado.

FERRAN ALEXANDRI

(Barcelona, 1966) es profesor y editor, licenciado en filología catalana por la Universitat de Barcelona (1990). Excursionista, espeleólogo y viajero. Ha publicado Turisme tranquil 1 y Turisme tranquil 2 (2006), dos volúmenes con 90 itinerarios de montaña y 90 establecimientos (refugios, monasterios y casas rurales) de Cataluña. En el terreno de la espeleología ha publicado Excursions a l’interior de la terra (2011), una guía para conocer diferentes cuevas y simas de nuestro país. Sobre comarcas y parajes de Cataluña, es autor de dos obras: 1001 curiositats dels Pirineus catalans (2016) y 1001 curiositats del romànic català (2018), una colección dentro de la cual actualmente está redactando las 1001 curiositats dels parcs naturals catalans. Desde el 2004, es el director y editor de la revista Muntanya del Centre Excursionista de Catalunya, donde ha publicado diversas entrevistas a montañeros y alpinistas, y también numerosos artículos y reportajes, tanto de lugares de la Península como de montañas lejanas de los países donde ha viajado.

ROGER ROVIRA

(Barcelona, 1977) Actualmente vive en Blanes, en un lugar fantástico llamado Costa Brava. Trabaja como fotógrafo desde hace más de 15 años, empezó formándose en la Escola de Fotografia de la UPC (Terrassa) y más tarde trabajando en diferentes empresas logró adquirir la experiencia necesaria para establecerse como freelance. Especialmente interesado en temas de naturaleza, arqueología o historia, actividades deportivas en el medio natural y formas de vida tradicionales vinculadas al entorno. Colabora en diferentes medios editoriales especializados en estos ámbitos.
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